La simbiosis del Estado con el Gobierno beneficia a la clase social que domina a la sociedad, es decir, aquella clase que es la poseedora de los medios de producción. Pero como el poseer medios de produción per se, por ese simple hecho, no da ningún poder, sino que éste depende de la cantidad de dichos medios de producción que se tenga, porque al poseer mayor cantidad de capital invertido en medios de producción mayor será la cantidad de ganancias que se obtenga. La ganancia no es otra cosa que el trabajo no pagado que realiza el obrero y es apropiado por los llamados empresarios, patrones, capitalistas, etc. Eso es hablando muy economicistamente, pero la sociedad, el tejido social, es mucho más complicado que el aislado hecho económico. Podemos encontrar empresarios, que poseen una empresa, que producen y que no explotan a nadie, sino que simplemente están vendiendo su propio trabajo; el patrón tiene que serlo de alguien así sea un familiar y el capitalista es aquél que posee capital y el objetivo de éstos es la ganacia y no, como con frecuencia se dice, la satisfacción de las necesidades de los individuos.
Como se ve, para hacer este embrollo se confunden varios términos. El ser empresario no es sinónimo de patrón, mucho menos de un capitalista; el ser patrón no forzosamente significa que se es capitalista y el capitalista aunque sea patrón y empresario no siempre conoce a quien explota, a los obreros, a los que sí explota siempre y, además, oprime. Explota directamente en la producción y oprime de diferentes maneras ya que el obrero es siempre un ser social y es por medio de la sociedad que lo oprime.
La explotación fácilmente queda al descubierto, ésta es siempre la apropiación del trabajo ajeno en un proceso productivo; en cambio, la opresión no es tan directa en la producción, sino en el ámbito de la sociedad la cual está constituída por muy diversas y variadas instituciones dentro de las cuales se encuentra el Gobierno y éste el que tiene más poder, el que tiene mayores posibilidades y recursos para hacer casi todo.
El obrero es explotado y oprimido, pero millones son oprimidos sin ser expotados. El ser oprimidos en cierto sentido es peor que ser expotado, porque la explotación te va a proporcionar un salario aunque éste sea raquítico y no alcance por completo para vivir, pero, por o menos hay algo para por lo menos sobrevivir. Hablar de la opresión in especifiar nada, nada es, es, -por lo menos-, no decir nada, no se puede de hablar de la opresión en general, siempre hay que tenr en cuenta, tener bien claro, que hay diferentes tipos de opresiónes. La peor de todas es aquella en que la gente ni siquiera ingresos tiene, se tiene que vivir en la calle, sin techo, sin, de hecho, nada. Esta es la opresión que tienen los que llamamos pobres. Los "pobres" pueden ser oprimidos, pero no ser explotados; son oprimidos porque al existir la propiedad privada sobre los medios de poducción estos "pobres" que no los tienen no tienen ninguna posibilidad de lograr lo que satisfaga, -por lo menos sus necesidades más apremiantes-, por medio de la produción y si tienen trabajo por el cual pereciben una remuneración son colocados en las filas de los que pueden sobrevivir, pero quienes no tienen trabajo quedan en la total indefensión. A todos estos agreguémosle aquella gente que pervive en el capitalismo, pero que de hecho son eso: sobrevivientes de anteriores relaciones sociales de producción. De toda esta "revotura", que no es tal, sino que sólo expresa nuestra realidad, el cocepto "pueblo" da mucha tela de donde cortar.
No es que no exista el pueblo, pero hablar de él de una forma general es, por decir lo menos, demagogia y ésta lleva inevitablemente a la despolitización, a no organizarse como clase social pues a éstas no ya existen y la "organización" que resulta es más que organización un revoltijo en donde puede caber todo.
Es esto lo que sucede con MORENA. En ella caben todos puesto que todos somos parte del pueblo y por o tanto debemos estar unidos para acabar con "los malosos". No se aclara que en los "polos Extremos" de la sociedad también existen contradicciones, pero éstas son secundarias. Las contradicciones antgónicas no se resuelven sino con el aniquilamiento del contrario, no que no es necesariamente aniquilmiento físico, sino aniquilamiento social que se logra fundamentalmente modificando las relaciones sociales de producción.
En el "polo" de los que poseen medios de producción existen tambien contradiciones entre los individuos que entran en él y tales contradicciones se manifiestan en el hecho de que hay diferentes partidos políticos que defienden tales o cuales intereses. En el otro "polo" también hay diferencias entre los grupos sociales que lo componen por eso también existen diferentes partidos políticos que también defienden y priorizan tales o cuales intereses. Las grandes masas que no se encuentran en estos "polos extremos" quedan a merced de uno u otro extremo. Y, por supuesto son los poosedores de los medios de producción (y de ellos, los que poseen dichos medios en mayor cantidad) los que controlan el Gobierno y por medio de éste manipula el Estado. Lo puede hacer porque al borrar las clases sociales y al afirmar que los que no estamos en el gobierno somos "el pueblo" en este pueblo pueden entrar tanto unos como otros, el agua y el aceite, pero el agua y el aceite no se mezclan y si aprovechando el nivel de despolitización que existe, -y que se ha "labrado" durante decenios-, mezclamos a todos en un concepto tan ambiguo, querámoslo o no estamos obstaculizando la organización política basada en intereses comunes y no sólo para barrer la casa, dejando que la casa sea la misma casa. ¡Tan atrazados estamos!, pero cada pueblo paga su propia historia y eso es lo que estamos haciendo, mas esto no obsta para al pan llamarlo pan y al vino vino.
El obrero es explotado y oprimido, pero millones son oprimidos sin ser expotados. El ser oprimidos en cierto sentido es peor que ser expotado, porque la explotación te va a proporcionar un salario aunque éste sea raquítico y no alcance por completo para vivir, pero, por o menos hay algo para por lo menos sobrevivir. Hablar de la opresión in especifiar nada, nada es, es, -por lo menos-, no decir nada, no se puede de hablar de la opresión en general, siempre hay que tenr en cuenta, tener bien claro, que hay diferentes tipos de opresiónes. La peor de todas es aquella en que la gente ni siquiera ingresos tiene, se tiene que vivir en la calle, sin techo, sin, de hecho, nada. Esta es la opresión que tienen los que llamamos pobres. Los "pobres" pueden ser oprimidos, pero no ser explotados; son oprimidos porque al existir la propiedad privada sobre los medios de poducción estos "pobres" que no los tienen no tienen ninguna posibilidad de lograr lo que satisfaga, -por lo menos sus necesidades más apremiantes-, por medio de la produción y si tienen trabajo por el cual pereciben una remuneración son colocados en las filas de los que pueden sobrevivir, pero quienes no tienen trabajo quedan en la total indefensión. A todos estos agreguémosle aquella gente que pervive en el capitalismo, pero que de hecho son eso: sobrevivientes de anteriores relaciones sociales de producción. De toda esta "revotura", que no es tal, sino que sólo expresa nuestra realidad, el cocepto "pueblo" da mucha tela de donde cortar.
No es que no exista el pueblo, pero hablar de él de una forma general es, por decir lo menos, demagogia y ésta lleva inevitablemente a la despolitización, a no organizarse como clase social pues a éstas no ya existen y la "organización" que resulta es más que organización un revoltijo en donde puede caber todo.
Es esto lo que sucede con MORENA. En ella caben todos puesto que todos somos parte del pueblo y por o tanto debemos estar unidos para acabar con "los malosos". No se aclara que en los "polos Extremos" de la sociedad también existen contradicciones, pero éstas son secundarias. Las contradicciones antgónicas no se resuelven sino con el aniquilamiento del contrario, no que no es necesariamente aniquilmiento físico, sino aniquilamiento social que se logra fundamentalmente modificando las relaciones sociales de producción.
En el "polo" de los que poseen medios de producción existen tambien contradiciones entre los individuos que entran en él y tales contradicciones se manifiestan en el hecho de que hay diferentes partidos políticos que defienden tales o cuales intereses. En el otro "polo" también hay diferencias entre los grupos sociales que lo componen por eso también existen diferentes partidos políticos que también defienden y priorizan tales o cuales intereses. Las grandes masas que no se encuentran en estos "polos extremos" quedan a merced de uno u otro extremo. Y, por supuesto son los poosedores de los medios de producción (y de ellos, los que poseen dichos medios en mayor cantidad) los que controlan el Gobierno y por medio de éste manipula el Estado. Lo puede hacer porque al borrar las clases sociales y al afirmar que los que no estamos en el gobierno somos "el pueblo" en este pueblo pueden entrar tanto unos como otros, el agua y el aceite, pero el agua y el aceite no se mezclan y si aprovechando el nivel de despolitización que existe, -y que se ha "labrado" durante decenios-, mezclamos a todos en un concepto tan ambiguo, querámoslo o no estamos obstaculizando la organización política basada en intereses comunes y no sólo para barrer la casa, dejando que la casa sea la misma casa. ¡Tan atrazados estamos!, pero cada pueblo paga su propia historia y eso es lo que estamos haciendo, mas esto no obsta para al pan llamarlo pan y al vino vino.
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