lunes, 4 de mayo de 2015

EL PAPEL DEL GOBIERNO EN EL ESTADO (IV)



IV.-

   Al afirmar que un crimen del gobierno es un crimen de Estado estamos responsabilizandonos nosotros mismos, porque, insistimos el Estado somos todos nosotros, los miembros de una determinada nación, que es representada por su gobierno legal y mejor si es no sólo legal, sino también legítimo ya que decir gobierno legal no es sinónimo de gobierno legítimo, porque la legitimidad la da tanto el consenso y la aceptación popular así como las leyes y no nada más las leyes, porque éstas pueden ser hechas a modo.

   El hacer sinónimo del crimen del gobierno con el crimen de estado tiene ciertos visos de verdad, pero sólo son eso: visos; esto ya lo hemos argumentado mucho. Se podría, siendo menos rigurosos, aceptar estos visos porque si no hay oposición franca ni se grita con energía que tal crimen es del gobierno y no del estado puede parecer que hay cierto consenso, pero sólo puede parecer y esto no significa quelo haya ya que si no se protesta enérgicamente ni se grita fuerte puede deberse a varios factores: el silencio connivente de muchos de los medios de comuncación masiva, -generalmente los de mayor cobertura-, el cerco informativo, el terror, etc. sin olvidar, porque es usada con más frecuenia que lo que se piensa y dice: la perversidad de los represores, los que dicen que hacen legalmente uso de la fuerza sólo y únicamente para restablecer el orden.

   Este "puede parecer" se hace mayor siempre gracias a que la función esencial del Estado es la salvaguarda de la propiedad privada de los medios de producción y esto lo lleva a cabo por medio de todas las "instituciones" de la social dentro de las cuales se encuentra el Gobierno y éste es el instumento del que se vale el Estado para someter, -por las buenas o por las malas-, a todas las demás; la Escuela, la Iglesia, los clubes sociales, las diversas orgnizaciones civiles, etc. Las somete y las hace sus bocinas siempre y cuando coincidan, -en realidad o por miedo-, con lo que el Estado, -por medio del Gobierno-, diga. Si no coinciden o se atreven, -aguantándose el miedo-, a decir que no coinciden con lo que afirma el gobierrno, -a nombre del Estado-, entonces son sometidos por otros medios que van desde los "inocentes" avisos o advertencias hasta el crimen u homicidio que se comete de la forma como mejor se pueda llevar a cabo para no dejar evidencia de ello.

   Esta es la razón por la que nunca debemos confundir al Estado con el Gobierno. El Estado somos todos, pero el gobierno sólo es un puñado de sirvientes de lo que llaman pueblo para ocultar que esa caterva de individuos que forman parte del gobierno, en la dependencia que sea, está al servicio de un determinada clase social  pues las clases sociales existen objetivamente aunque se nieguen en nombre de lo que sea. Y existen desde hace muchísimos siglos, pero surgieron a raíz de la aparición de la propiedad privada sobre los medios de producción y ésta aparece en la vida de los humanos cuando estos produjeron un excente económico, es decir, produjeron más de lo que necesitaban para satisfacer sus constantemente crecientes necesidades. Si pudieron producir un excedente económico es porque las necesidades aunque fueran constantemente crecientes fueron de alguna manera acotadas por el conglomerado social, es decir, por la sociedad como tal.

    

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