A eso que llamamos México queremos que sea realmente la patria de todos los que de corazón nos sentimos mexicanos, pero hay varios Méxicos, tantos como el enfoque que nosotros le demos, sin embargo la realidad es tal que aunque no nos guste la vemos supuestamente con "nuestros" ojos, pero esos "nuestros ojos" resultan que no son nuestros, sino que ven lo que otros quieran que veamos. Esos otros que hacen que veamos lo que ellos quieren que veamos son los que controlan el México nuestro, el México dizque de todos..
Primeramente de cuál "nuestro México" hablamos. Del cotidiano, del Méxio en el que vivimos o sobrevivimos, del México que sentimos nuestro nuestro y digo sentimos nuestro, porque solamente lo sentimos nuestro, es alguien más, un ente que hace que nosotros sentamos nuestro lo que no lo es. En la realidad ese alguien, ese ente es el Estado el cual no es el gobierno.
El Estado es un conjunto de, llamémoslas, "instituciones", conjunto del cual todos somos parte, somos parte de esas, así llamadas, "instituciones" entre las cuales encontramos desde la Familia, la Escuela, la o las Iglesias, las Costuumbres, las Tradiciones, etc. hasta el gobierno que de hecho es el garante de que dichas "instituciones" persistan y funcionen o si alguna se extingue dejar que suceda dicha extinción si es necesaria, pero suplirla con otra que lleve a cabo las mismas funciones. En pocas palabras podemos decir que el Estados lo conformamos todos, aunque cada uno tenga participación diferente dentro de la osamenta de él. Y todos conformamos el multimenciondo Estado, porque lo principalísimo de él, del Estado, es la gente que de una u otra manera controla. Gente que obligatoriamente debe jugar un determinado papel, según la "institución" en la que participe. Esto no significa que solamente se juege un solo papel en un sola determinada "institución", pueden jugarse diferentes e incluso distintos papeles en muchas, muchísimas y difentes "instituciones".
Esto es así, porque la gente está cohesionada por medio de esas "instituciones" dentro de una sociedad y es a ésta a la que el Estado tiene que controlar por medio de esas "instituciones". Veamos esto por partes: primeramente es obligatorio decir que el individuo robinsoniano no existe, siempre debe ser, por lo menos, más de uno y de además de diferente sexo para poder existir y la cohabitación obviamente produce descendencia y a la vez ésta también lo que obliga al ser humano a nunca estar solo, y esto a la vez lo obliga más adelante a ser endogámico lo que se truduce en tener que convivir con más de una descencia de una misma raíz lo que, de diferentes maneras, llega formar un conglomerado humano, relacionados entre sí por determinadas reglas convenidas entre ellos mismos. Este conglomerado humano es lo que es la sociedad y sin mucho esfuerzo podemos entender que así como es el hombre quien forma la sociedad es ésta la que, a su vez, forma al hombre.
Lo que resulta de esto es que así como el hombre forma a la sociedad ésta forma a áquel y lo forma por medio de esas que llamamos "instituciones" y todos y cada uno de nosotros, queramos o no, formamos parte de, por lo menos, una "institución" y a medida que vamos creciendo nos vamos incorporando a otras más.
Una vez dejado en claro que somos seres sociales nos encontramos que dentro de la sociedad lo primero que surge es el gobierno y no el Estado pues por gobierno podemos, -en el sentido más amplio de la palabra-, entender que en el grupo de que se trate hay siempre alguien que dispone, ordena o dirige y éste puede señralarse por difente y variados caracteres. En cambio el Estado surge un vez que hay diferenciación económica entre los sujetos que constituyen la sociedad, es decir que el Estado surge siempre hasta que parece la propiedad privada sobre los medios de producción y tiene que ser propiedad privada sobre los medios de producción, por exiguos que sean, puesto que sin ellos no se podrían nunca producir nada, es decir, satisfactores. (Es indispensble aclarar que la propiedad privada no suge entre sujetos individuales, sino que surge siempre entre grupos sociales, pueblos, diferentes; en otras palabras, la propiedad privada surge inevitablemente de manera colectiva, es decir, social)
Reiteramos que las funciones del gobierno difieren grandemente de las del Estado. Aquél puede estar consitutído de diferente maneras y éstas pueden tener incidencia más o menos determinante en las cosas. Dicha incidencia puede ser mayor o menor de acuerdo a las leyes que haga el mismo gobierno. En cambio el Estado es simple y sencillamente el garante de la existencia e incluso la dominancia de la propiedad privada sobre los medios de producción y para la existencia del Estado no tiene mucha importancia una forma determinada de gobierno. Será la norma que si el Estado es el mismo para los individuos no habrá cambios substanciales.
Quien diga lo contrario, como lo que se entiende por las muchísimas alocuciones de Andrés Manuel López Obrador, está distrayendo la atención de lo realmente importante, está confundiendo el gobierno con el Estado y esto, dígase lo que se diga, es luchar sólo por un cambio de gobierno, pero no por un cambio de Estado y esto será muy edificante para los sentimientos y la moral pero no tiene nada que ver con la revolución, sino con el darle oxígeno al capitalismo en el que vivimos.
Esto es lo que realmente está haciendo AMLO, es más un paramédico del capitalismo que un revolucionario aunque hable, -según reportaje de David Brooks, corresponsal de La Jornada, el miércoles 15 de octubre de 2014-, que "se 'se tiene que derrocar al PRIAN... pero sin violencia' Ese cambio necesario proviene de 'un retorno a los principios de Francisco I. Madero: la honestidad y la justicia'" Lo que diga sobra.
miércoles 15 de octubre de 2014.
Quien diga lo contrario, como lo que se entiende por las muchísimas alocuciones de Andrés Manuel López Obrador, está distrayendo la atención de lo realmente importante, está confundiendo el gobierno con el Estado y esto, dígase lo que se diga, es luchar sólo por un cambio de gobierno, pero no por un cambio de Estado y esto será muy edificante para los sentimientos y la moral pero no tiene nada que ver con la revolución, sino con el darle oxígeno al capitalismo en el que vivimos.
Esto es lo que realmente está haciendo AMLO, es más un paramédico del capitalismo que un revolucionario aunque hable, -según reportaje de David Brooks, corresponsal de La Jornada, el miércoles 15 de octubre de 2014-, que "se 'se tiene que derrocar al PRIAN... pero sin violencia' Ese cambio necesario proviene de 'un retorno a los principios de Francisco I. Madero: la honestidad y la justicia'" Lo que diga sobra.
miércoles 15 de octubre de 2014.
Excelente y simple forma de explicar al ser social, llamado hombre
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