II.-
Ahora bien, el gobierno es la "principal institución" del estado, pero la sociedad, está dividida en clases sociales, -valga la redundancia-, es decir, en grupo de individuos que tienen la misma relación con los medios de producción que como ya lo señalamos anteriormente son indispensables para la producción. Así las principales clases sociales son los burgueses y los obreros y, por supuesto, el gobierno como la "principal institución" del estado es el de los burgueses, de los propietarios de los medios de producción, porque sin ellos no habría produción alguna, pero al existir la propiedad privada es el estado el que debe garantizar que ésta siga existiendo. Para que dicha propiedad sobre los medios de producción siga existiendo es indispensable que los seres humanos que no son propietarios de dichos medios de procución de produción "puedan" vender lo único que tienen: su capacidad para trabajar, su fuerza de trabajo. Esto se traduce en que los propietarios "tienen el derecho" de comprar fuerza de trabajo y los obreros, los proletarios, tienen a su vez el derecho de vender dicha fuerza de trabajo y para que ambos, -los burgueses y los proletarios-, puedan ejercer dicho derecho que tienen deben haber leyes que rijan dicha acción entre seres "iguales". La primera ley que debe existir es la que proclame que todos los seres humanos son iguales ante la ley, porque en los hechos no lo son pues unos son propietarios de los medios de producción y los otros no lo son, pero ante la ley eso no importa, porque ambos son humanos, "hijos de dios". Pero una vez establecido que "todos los hijos de dios" son iguales debe ser legal el poder vender y compar lo que ellos tengan. Como los burgueses no desean vender nada sí pueden compar lo que no tienen pero necesitan para que sus medios de producción puedan producir algo que después podrán vender: Eso que los burgueses necesitan, que les es indispensable es la fuerza de trabajo que la poseen los proletarios, los obreros, que no tienen más que eso.
Así ya puede funcionar nuestra sociedad, ya es legal el vender la capacidad de trabajar e igualmente es legal el poder comprarla, nada más que quien la puede comprar es aquel que es burgués y quien debe inevitablemente vender, -para sobrevivir-, su capacidad de trabajar, la fuerza de trabajo, es el obrero, el proletario y, agreguemos, el que legaliza este hecho, (el comprar y vender la fuerza de trabajo), es el gobierno por medio del o de los instrumentos que haya hecho con este propósito. En otras palabras, es el gobierno el que legaliza este tipo de relación social de compra/venta y como el gobierno es la principl y más fuerte "institución" del Estado ésto hace la acción que de hecho lleva a cabo el estado se presente a los ojos de todos como acción del gobierno. Sucede así, porque, ya lo hemos dicho, el papel principal del Estado es el proteger y preservar la existencia de la propiedad privada sobre los medios de producción, pero éstos por sí mismo y aunque pertenezcan precisamente a alguien no sirven para nada, no pueden producir, para ésto es indispensable la acción de la fuerza de trabajo, la actividad que realizan los obreros en el proceso productivo y éstos no son los propietarios de los multimencionados medios de poducción.
Esta contradicción: el hecho de que los que pueden poner en acción los medios de producción no son los propietarios de ellos la resuelve el Estado que surge precisamente para eso, para hacer que los propietarios de los medios de produción dispongan de fuerza de trabajo que es los obreros y así poder producir, pero dichos productos tiene que venderlos a otros por un determinado precio y esto origina el nada deseable fenómeno de la competencia entre los supuestos productores. Y decimos supuestos productores, porque la existencia de la propiedad privada sobre los medios de producción hace que los dueños de éstos sean los supuestos productores, porque en la relidad los productores son los obreros, pero al no ser los propietarios de los medios de produción ellos no serán los dueños de lo que han producido; la producción será de quienes sean los propietarios de los medios de producción. Así será y de esto se encargará el Estado quien por medio el gobierno y sus "institucions de fuerza" obligará que sea así, impondrá estas relaciones de producción en las cuales los propietarios de los medios de producción serán los dueños de lo producido por los obreros que únicamente recibirán una paga por el hecho de "haber trabajado", si compra algo que él mismo haya hecho tendrá que pagarlo.
Así parece que el Estado es el que se encarga de buena convivencia entre los miembros de la sociedad cuando es precisamente él, a través de los medios de represión es el que mantiene a raya a los obreros para que ni se les ocurra reclamar como suyo lo que ellos mismos hicieron; además, "obliga" también a los burgueses a respetar determinadas reglas para que esa buena convivencia se dé en la sociedad. Esas reglas las hará respetar el gobierno con los recursos que tenga y los que irá adquiriedo poco poco a medida que la misma sociedad se lo permita.
Así todo esto que pareciera mágico se desnuda tatalmente. La confusión de Estado con Gobierno no tiene ningún caso de existir a menos que se tengan ciertos intereses en mantenerla.
Esta contradicción: el hecho de que los que pueden poner en acción los medios de producción no son los propietarios de ellos la resuelve el Estado que surge precisamente para eso, para hacer que los propietarios de los medios de produción dispongan de fuerza de trabajo que es los obreros y así poder producir, pero dichos productos tiene que venderlos a otros por un determinado precio y esto origina el nada deseable fenómeno de la competencia entre los supuestos productores. Y decimos supuestos productores, porque la existencia de la propiedad privada sobre los medios de producción hace que los dueños de éstos sean los supuestos productores, porque en la relidad los productores son los obreros, pero al no ser los propietarios de los medios de produción ellos no serán los dueños de lo que han producido; la producción será de quienes sean los propietarios de los medios de producción. Así será y de esto se encargará el Estado quien por medio el gobierno y sus "institucions de fuerza" obligará que sea así, impondrá estas relaciones de producción en las cuales los propietarios de los medios de producción serán los dueños de lo producido por los obreros que únicamente recibirán una paga por el hecho de "haber trabajado", si compra algo que él mismo haya hecho tendrá que pagarlo.
Así parece que el Estado es el que se encarga de buena convivencia entre los miembros de la sociedad cuando es precisamente él, a través de los medios de represión es el que mantiene a raya a los obreros para que ni se les ocurra reclamar como suyo lo que ellos mismos hicieron; además, "obliga" también a los burgueses a respetar determinadas reglas para que esa buena convivencia se dé en la sociedad. Esas reglas las hará respetar el gobierno con los recursos que tenga y los que irá adquiriedo poco poco a medida que la misma sociedad se lo permita.
Así todo esto que pareciera mágico se desnuda tatalmente. La confusión de Estado con Gobierno no tiene ningún caso de existir a menos que se tengan ciertos intereses en mantenerla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario